sábado, 23 de febrero de 2008

Tiempos difíciles

No es buen momento para menearse. Se lo repito constantemente a mis amigos en lo que respecta a cuestiones laborales. La cosa pinta malita y hay que agarrarse a lo seguro. La reflexión la extiendo a mi propia persona, aunque no me apetece demasiado cumplirla. Quizás ha llegado la hora de pensar en nuevas posibilidades pero mi economía no está para virguerías. Algo me dice que van a venir tiempos difíciles (no catastróficos, pero sí complicadillos) y no quiero que me pillen en mala posición. Tampoco es cuestión de dejarse llevar y apalancarse en una posición incómoda. La cosa es nadar y guardar la ropa y, a partir de hoy, me pongo manos a la obra. Necesito encontrar algo que me haga feliz en lo profesional y compense las ingratitudes del periódico. He pensado en seguir la senda de algunos compañeros y lanzarme a escribir. Quizás, no sé. Estoy hecho un lío.

martes, 19 de febrero de 2008

Para mi compañero de baile

Hastío y resurrección

El regreso de la incertidumbre me ha descubierto lo afortunado que soy. Y es que, a veces, los baches revelan tesoros que difuminan por completo las amarguras.
Te quiero.

martes, 5 de febrero de 2008

Terroristas de boina y 'petit point'

Desde pequeño me había hecho la idea de que la vida personal de los terroristas debía de ser la de hombres duros, la de gente acostumbrada a matar por cualquier cosa. El temor me hacía sospechar que su existencia estaba más cerca de la de aquellos gánsteres de novela negra que de la de un tipo normal que se va a trabajar cada mañana. Sin embargo, poco a poco y año tras año, ese estereotipo se ha ido disipando. Primero porque no resulta creible que un tipo duro, un tío malo de verdad, aparezca leyendo un comunicado tapado con un pasamontañas y con una boina calada hasta donde se supondría que debía de tener las cejas, a lo Manolo el del bombo. La imagen provoca risa más que temor. No hay más que ver dos intervenciones suyas en el telediario para observar que sus exposiciones son la defensa de unos paletos de unas tradiciones ridículas. Lo que en cualquier parte del país sería una costumbre avergonzante, ellos lo exhiben como símbolo de la identidad de un pueblo.
Pero la imagen que ha tirado al suelo por completo el estereotipo infantil del terrorista como tipo duro ha sido la incautación de la Guardia Civil de un emblema de ETA en 'PETIT POINT' en la casa del portavoz de Batasuna Pernando Barrena. Sin palabras. Me resulta inverosímil imaginar a uno de los líderes políticos de la organización terrorista sentado junto a un brasero bordando una serpiente enrollada en un hacha para después sentarse con sus compinches a trazar un atentado.
En definitiva y como dice un amigo, los nacionalismos no dejan de ser una recuperación de costumbres por absurdas que sean. No tiene nada de moderno pese al aura de libertad con el que pretenden impregnar a tradiciones como cortar un arbol de un hachazo, levantar una piedra o calarse una boina hasta las cejas. Quizás en vez de presentarse como víctimas deberían salir un poco más del pueblo y ver mundo.

miércoles, 16 de enero de 2008

Animales políticos

Lo consiguió. Después de meses de angustia y de pelear como gato panza arriba, su nombre no sale en las listas. Ha quedado fuera y lo celebra con elogios y promesas de trabajo por el partido. Atrás quedan las maniobras internas para evitar su participación en lo que se supone será una debacle electoral pese a que ahora diga que nunca entró en las quinielas. Llega el momento y todo está en su mano. Se quedará en Valencia para supervisar su relevo y, si acaso, un posible asalto a la Generalitat. Y es que, aunque parezca increíble, ya suenan las campanas para Camps como mesías del PP mientras ella se frota las manos. Si se cumplen los pronósticos, el Palau está a tiro de piedra y seguro que esta vez no se le escapa.
Faltan algo más de dos meses para que el humo de las elecciones se disperse pero Barberá lo tiene todo calculado. La pugna de Gallardón y Aguirre le beneficia. Es más, lo sabe y la promueve. Con suerte, un amigo de Alicante me pagará una cena en breve.

Para mi alter ego

Sé a ciencia cierta que no lo leerá pero este post es para ella. Porque aunque no lo sepa es la persona más extraordinaria que me he encontrado a lo largo de mis 30 años de existencia. Porque es lo mejor. Porque es la reencarnación de lo que más he querido en mi vida. Porque cada día echo más de menos nuestras xarradas nocturnas en el balcón de Jesús.
Es, sin duda, con quien más momentos de alegría he compartido en la vida y también con quien más he sufrido. Somos, aun sin pretenderlo, almas gemelas o así lo entiendo yo. Nos parecemos como gotas de agua incluso en lo físico. Es mi bien más preciado y sé que debo cuidarla como tal aunque a veces no lo haga como debiera.
Me gustaría decirle que aunque se vaya lejos no dejaré de quererla nunca pero jamás me he atrevido a transmitírselo en persona. Por eso aprovecho este espacio, el mío, para hacerlo: Te quiero, no cambies nunca.

domingo, 13 de enero de 2008

Habas contadas

Comienza el año como acabó el anterior, con dudas. La incógnita lo envuelve todo. No sé si voy por el buen camino. De los cambios propuestos en el anterior post no llego a estar del todo convencido. Cambiar mi personalidad llegada la treintena me parece una faena imposible. Modificaré algo para poder asumir más responsabilidades pero son muchos años para pretender ser otro. Esto es lo que hay, son mis cartas y tampoco soy de echarme faroles (Bueno, un poco sí). Siempre critiqué que otros intentaran alterar lo que eran y ahora me miro en el espejo y veo exactamente lo que cuestionaba de los demás. Por eso, el nuevo propósito será tranquilizarme y volver a ser yo. La paciencia es una virtud que nunca he tenido y que ahora me hace falta como el agua.
Por lo demás, las dudas se reparten por igual. En lo político, mi voto está por decidir. No me convence ninguna de las opciones más o menos decentes, así que creo que me encamino hacia la papeleta en blanco. Lo del Ministerio de la Familia me parece de chiste y los últimos anuncios de Zapatero le alejan definitivamente de los principios sociales que su partido trata de sostener en sus siglas. Nada de nada. Cada vez hay menos esperanzas de que aparezca alguien decente por quien merezca depositar un voto en la urna.
En lo profesional, también regular. Demasiado esfuerzo y poca recompensa. Páginas y páginas y nada que destaque. Es verdad que hacer algún suplemento que otro me da un poco de oxígeno porque puedo hacer lo que me apetece pero no es suficiente. Necesito más y sé que el esfuerzo debe de venir de mí.
Esto es lo que hay pasadas las primeras semanas de enero. Cada día es más acuciante la sensación de que sigo un camino que se desdibuja a cada paso, donde doy todo lo que tengo y parece que nunca es suficiente. No es una excusa para abandonar los propósitos marcados a principios de año, sólo es que estoy triste. Espero que se me pase pronto.