Llegamos a marzo y no me siento con fuerzas para mantener eso que algunos llaman 'pulso' informativo. Me pueden las Fallas. Queda nada para que no se pueda aparcar y que moverse por la ciudad implique toda una aventura. Nos esperan calles sucias, trabajo sin descanso y ruido por todas partes. Desde hace años trato de pasar de puntillas por esta época del año y nunca lo he conseguido. El trabajo me obliga a quedarme y estar al frente de la batalla. Cuando cualquier persona daría un brazo por estar en el balcón del Ayuntamiento, a mí me dan calámbres sólo de pensar que me toca volver a subir y hacer el paripé.
Mi pareja de baile juega en mi contra. Le gustan y las vive. Ve cosas que yo nunca comprenderé y le admiro por ello. No sé cómo lo hace pero consigue transformar la fiesta en algo artístico y disfrutarla. Sólo queda una, aprender de él y sobrevivir, que no es poco.
Un cambio de opinión de Margallo
Hace 9 años